San Salvador, El Salvador – 30 de septiembre de 2026 – Durante años, decorar una sala alrededor del televisor parecía casi inevitable. Sofás orientados hacia la pantalla, muebles diseñados específicamente para sostenerla y una gran superficie negra que seguía ocupando un lugar protagónico incluso cuando nadie estaba viendo una película o una serie.
Pero la relación entre tecnología y decoración está cambiando. Los hogares son cada vez más personales y multifuncionales: una misma sala puede ser espacio de entretenimiento, lugar de reunión, oficina improvisada o escenario para una cena. Y, en ese contexto, los dispositivos que ocupan un lugar permanente dentro de esos ambientes también enfrentan una nueva expectativa: funcionar bien sin obligarnos a diseñar el espacio alrededor de ellos.
El televisor es quizá uno de los ejemplos más evidentes de esa transformación. Su tamaño hace difícil que pase inadvertido, por lo que una de las tendencias de diseño de los últimos años ha sido buscar maneras de integrarlo visualmente al ambiente cuando no está reproduciendo contenido.
Una de las respuestas a esa idea ha sido convertir la pantalla en una superficie capaz de mostrar arte. Samsung comenzó a explorar este concepto con The Frame, una línea de televisores concebida para alternar entre el entretenimiento y la exhibición de obras, fotografías e ilustraciones. En su generación 2026, The Frame y The Frame Pro continúan desarrollando esa propuesta con nuevas tecnologías de imagen y opciones de personalización orientadas a lograr una integración más natural con el hogar.
Una pared que puede cambiar con el espacio
El arte tiene una particularidad dentro de la decoración: permite transformar la personalidad de una habitación sin necesidad de modificar sus muebles o su distribución. Una fotografía, una pintura clásica o una composición abstracta pueden producir ambientes completamente diferentes sobre una misma pared.
Trasladar esa posibilidad a una pantalla permite que ese cambio sea además dinámico. A través del Modo Arte (Art Mode) de The Frame, cuando el televisor deja de utilizarse para ver contenido puede mostrar pinturas, fotografías e ilustraciones seleccionadas por el usuario.
Esto permite, por ejemplo, acompañar distintos momentos o estilos de decoración: una obra clásica en un ambiente más tradicional, fotografía contemporánea para un espacio minimalista o una composición abstracta para una reunión o una cena.
El catálogo disponible a través de Samsung Art Store reúne actualmente más de 5.000 obras de más de 800 artistas, incluyendo colecciones provenientes de instituciones y organizaciones como MoMA, Art Institute of Chicago y Art Basel, entre otras. La colección completa requiere suscripción y su disponibilidad puede variar según el mercado.
También existe una alternativa para quienes simplemente quieren descubrir nuevas piezas. Art Store Streams ofrece una selección de 30 obras curadas que cambia cada mes, lo que permite visualizar más de 350 piezas diferentes a lo largo del año sin necesidad de contar con una suscripción a la colección completa.
De esta manera, la pantalla deja de ser necesariamente un elemento visual estático dentro de la sala y puede acompañar los cambios del espacio, las estaciones o incluso las preferencias de quienes viven allí.
Cuando el reflejo rompe la ilusión
Sin embargo, hacer que una pantalla se integre visualmente a una pared plantea un desafío muy concreto: la luz.
Ventanas, lámparas y otras fuentes de iluminación pueden generar reflejos sobre la superficie de un televisor y hacer evidente que lo que parece un cuadro continúa siendo una pantalla. Por eso, reducir esos reflejos se ha convertido en una parte importante de la experiencia cuando el objetivo es exhibir arte.
The Frame y The Frame Pro 2026 incorporan una pantalla Matte Display con tecnología Glare Free, diseñada para reducir los reflejos provocados por la iluminación del entorno y permitir que las imágenes mantengan una apariencia más uniforme bajo diferentes condiciones de luz.
Más allá de mejorar la visualización, este tipo de tecnología responde a una pregunta que está ganando relevancia a medida que los dispositivos ocupan más espacio en nuestras casas: ¿cómo conseguir que la tecnología forme parte del ambiente sin dominarlo?